Sentir Que Pertenecemos: Una Necesidad Que Nos Acompaña Toda La Vida

Desde pequeños buscamos señales que nos indiquen que somos parte de algo. Queremos sentir que tenemos un lugar en nuestra familia, entre nuestros amigos, en la escuela, en el trabajo y en las comunidades a las que pertenecemos.

Desde la mirada Adleriana, el sentido de pertenencia ocupa un lugar fundamental en nuestro desarrollo. Muchas de nuestras conductas pueden entenderse mejor cuando dejamos de preguntarnos únicamente “¿por qué hace esto?” y comenzamos a preguntarnos “¿qué está intentando conseguir o comunicar a través de esta conducta?”

Un niño que interrumpe constantemente, una persona que evita participar por miedo a equivocarse o alguien que busca continuamente la aprobación de los demás pueden estar respondiendo, de maneras muy distintas, a una misma necesidad: encontrar su lugar y sentir que su presencia tiene valor.

Pertenecer no significa encajar perfectamente

A veces confundimos pertenencia con adaptación. Pensamos que para formar parte de un grupo debemos comportarnos, pensar o incluso sentir como los demás.

Pero una pertenencia saludable permite algo diferente: ser parte sin dejar de ser uno mismo.

En una familia, por ejemplo, podemos fortalecer ese sentimiento cuando escuchamos las opiniones de nuestros hijos, les permitimos contribuir, reconocemos sus esfuerzos y les hacemos saber que son importantes no solamente por lo que logran, sino simplemente porque forman parte de la familia.

Lo mismo ocurre en nuestras relaciones, comunidades y espacios de trabajo.

Una pregunta para reflexionar

Piensa por un momento en los espacios de los que formas parte.

¿Qué hacen las personas a tu alrededor que te permite sentir que realmente perteneces?

Ahora piensa en quienes comparten esos espacios contigo.

¿Qué puedes hacer tú para ayudarles a sentir que también tienen un lugar?

A veces construir relaciones más significativas comienza con algo tan sencillo como hacer espacio para que otra persona pueda sentirse vista, escuchada y valorada.

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